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'Troquelmain XXI' (antigua Candemat) entra en liquidación y despide a sus 97 trabajadores en Camargo más otros 75 en Vizcaya

'Troquelmain XXI' (antigua Candemat) entra en liquidación y despide a sus 97 trabajadores en Camargo más otros 75 en Vizcaya

Desgraciadamente no hubo milagro, y los peores augurios se cumplieron.

Después de años de vicisitudes de distinto signo y avatares económicos que han alternado periodos de pesimismo con otros de cierto optimismo (aunque estos últimos siempre en un contexto de incertidumbre marcada por la coyuntura económica internacional y el ambiente de inseguridad de la industria de la automoción y su permanente sensación de estado de cambio), finalmente la empresa de matricería ubicada en la Cerrada de Maliaño no recibió la 'buena nueva' de un inversor (o inversores) a tiempo.

Por lo que llegada la fatídica fecha del 10 de diciembre (este pasado martes), se ha visto abocada a la liquidación y entrega de carta de despido a todos sus trabajadores en nómina que habrán de ser indemnizados ahora por el FOGASA (Fondo de Garantía Salarial) al desentenderse Troquelmain XXI, perteneciente al grupo Dover, de tal circunstancia.

Las señales en los últimos tiempos no eran nada alentadoras.

Su principal cliente, el grupo Wolkswagen y sus distintas divisiones, de los que la planta de Maliaño era uno de sus proveedores en cuestión de matricería, venía anunciando parón en los encargos y 'atonía' en el consumo para nuevos modelos de matrices y troqueles en sus vehículos, algo que para la cuenta de negocio de la empresa camarguesa ha sido letal. Sobre todo desde que se supo que el gigante alemán de la automoción anunciaba que no tenía previsto encargar nuevos troqueles y trabajos en Maliaño.

Parece ser que hasta mediados de 2021 (por lo menos) el grupo empresarial germano no tiene pensado lanzar nuevos modelos a un sector como el automovilístico, castigado por la incertidumbre y lastrado por las interrogantes de la cambiante normativa medioambiental y tecnológica. Además, había advertido de que para las necesidades a corto y medio plazo que pudieran planteársele se "arreglaría" con sus propios medios y firmas filiales, no con empresas y proveedores externos.

El futuro del automóvil, que según todos los indicadores habrá de reinventarse para los retos del cambio climático apostando por energías renovables y la batería eléctrica (parece que países como Alemania, Japón o Israel han decidido este mismo verano abogar por el uso del hidrógeno para la generación de electricidad en vehículos eléctricos) sólo hace plantear un paisaje de dudas e imprevisibilidad que no beneficia en absoluto a una factoría como la antigua Candemat, cuya ausencia de carga de trabajo en un mercado internacional del que tanto depende, ha supuesto la puntilla definitiva.

Desde este pasado 10 de diciembre la liquidación es un hecho oficial.

Y los 97 trabajadores de la empresa Troquelmain XXI (divididos en tres grupos) están llamados a ir recogiendo sus cartas de despido. Los 97 de Camargo más los 75 de Sopelana, en el País Vasco, que pasaron en su momento a estar adscritos al NIF de la planta de Maliaño por decisión de la central de Dover en Cataluña, que parece quiso ligar la suerte del grupo vasco al de Camargo ante una hipotética solución de liquidación final si ésta llegaba a darse, como se ha dado.

Recordamos que el grupo catalán Dover compró la extinta Candemat en agosto de 2013, después de un largo y tortuoso peregrinaje económico de la empresa de Matricería del polígono de La Cerrada, que ya había declarado su insolvencia y posterior quiebra con anterioridad.

Los comienzos del grupo Dover al mando de la gestión empresarial fueron halagüeños. El crecimiento sostenido posterior y el fortalecimiento en los pedidos de clientes como Wolkswagen permitía ser optimista.

Pero no tardarían en llegar circunstancias que alteraron bruscamente la situación.

Por un lado, ya lo hemos dicho, estaría la irrupción del coche eléctrico y el replanteamiento general en el sector de la automoción convencional. Un hecho que motivó que la salida de nuevos vehículos al mercado haya ido ralentizándose. Éste es sin duda uno de los factores que han hecho desistir a algún grupo empresarial que en las últimas semanas había mostrado algún tipo de interés por quedarse con la empresa.

Por otro: una inversión importante en un mal momento; la inyección económica efectuada por Dover en Vizcaya donde se podía operar con troqueles grandes, de cinco metros, algo impensable en Maliaño.

El hecho es que aprobado hace tiempo el plan de liquidación y apurados los plazos establecidos por la Ley Concursal hasta el último día posible, el camino conduce a un futuro de incertidumbre para las instalaciones, maquinaria, etc... que podrán ser adquiridas por lotes o en su integridad, para unos fines u otros. Libre de deudas y de cargas. La administración concursal dirigida por Juan Carlos Sánchez Girón como titular, y Santiago Ruiz Asenjo como auxiliar, tiene trabajo por delante. 

Quién o quiénes se harán con lo que quede de Candemat primero y Troquelmain despúes, es un interrogante. Lo que no lo es, desgraciadamente, es el despido de todos los trabajadores. Algo oficial desde ayer martes.

Nombres y apellidos. Familias. Circunstancias personales de todo tipo. Lo único real. El alma de todo proyecto empresarial. La clave de todo.

Las máquinas, son máquinas. El mobiliario, mobiliario. Y las instalaciones, eso... sólo instalaciones.

¡ATENCION!

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Modificado por última vez enMiércoles, 11 Diciembre 2019 15:50
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